Ahora, todos los refugiados están en centros de acogida donde se les brinda un techo, comida y la tranquilidad.

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Rusia ha recibido casi 390.000 refugiados desde Ucrania y de las repúblicas populares de Donetsk y Lugansk, según datos de la ONU. La mayoría de ellos provienen de las zonas más afectadas por los enfrentamientos. RT ha recopilado las historias de algunos de ellos, que fueron acogidos en Zaraisk, en la provincia de Moscú.

Una de las refugiadas es Valentina, de la ciudad de Makéyevka, cerca de Donetsk. Así relata cómo decidió abandonar su casa: “Iba a una tienda, se escuchaban explosiones fuertes. Tomé a un niño, a mi nieto, y mi hija mayor y yo decidimos irnos”. La mujer contó que en la república se le quedaron un nieto, una nieta y dos yernos.

Otra mujer, de Debáltsevo, resalta que los enfrentamientos empezaron ya hace ocho años. “Fue muy difícil en el 2014 porque no esperábamos que eso podría suceder. Que les disparen a los tuyos, eso no lo esperábamos. Con estas explosiones ya da miedo todo, corrimos al refugio de una vez. Luego Ucrania entró a nuestra ciudad y por dos meses dormimos en los refugios que estaban cerca”, recuerda.

Ahora, todos los refugiados están en centros de acogida donde se les brinda un techo, comida y la tranquilidad que tanto necesitan. “Aquí nos recibieron de maravilla, con atención de calidad, muy bien. Nos ayudaron a cargar nuestras pertenencias. La maleta la hicimos rápido, tomamos lo que vimos, algunas bolsas, algunos paquetes”, señala la mujer de Debáltsevo.

Y, sin embargo, los refugiados enfrentan varias dificultades. Además de recibir un lugar seguro, también se les brida atención médica, ya que muchos de los refugiados presentan problemas emocionales o físicos. “Detectamos un estrés postraumático y agotamiento emocional, les enseñamos técnicas para la autoasistencia y salir de los estados de estrés”, explica Ekaterina Kubli, psicóloga que presta ayuda a los menores.

“El camino fue difícil y largo, tardamos casi dos días en llegar. Fue difícil con los niños. Yo tengo uno, pero algunos tienen hasta seis, fue muy difícil”, indica una refugiada de Debáltsevo.

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