El ministro del Interior de Serbia, Aleksandar Vulin. Sefa Karacan / Anadolu Agency / Gettyimages.ru

El pasado sábado, el ministro del Interior de Serbia, Aleksandar Vulin, reveló que “uno de los mayores servicios de inteligencia del mundo” lo ha estado presionando para que cambie su postura hacia Rusia y China, y que al negarse ahora espera que en los próximos días se inicie una gran campaña mediática en su contra para eliminarlo del Gobierno y, “si es posible, de la vida política”.

“Uno de los mayores servicios de inteligencia del mundo me informó que mis puntos de vista son inaceptables y que, si no los cambio y si no abandono la política que lidero, se hará todo lo posible para impedir que sea miembro del Gobierno y tratarán de comprometerme de cualquier manera”, declaró al medio local Pink.

El alto funcionario señaló que espera “un ataque masivo” en contra de él en los medios de comunicación, “muy probablemente en el momento de la constitución del Parlamento, cuando llegue el presidente del Gobierno español, después de eso o en esos días”.

“La campaña de mentiras y ataques en mi contra comenzará muy rápido y con toda su fuerza. La condición era que empezara a trabajar para ellos y abandonara mi política, ¡y no lo haré a costa de mi cabeza!”, afirmó. “Los servicios de inteligencia también me dijeron cuáles agencias realizarán el ataque, qué periodistas y de qué manera. Entonces, en mayor medida, sé lo que sucederá”, añadió.  

El ministro también subrayó que, a pesar de las presiones, se negó rotundamente a cooperar con los espías extranjeros. “No trabajo para nadie más, excepto para el pueblo serbio, para el Estado serbio, y no tengo lealtad hacia nadie más, excepto para el presidente de todos los serbios, Aleksandar Vucic”, aseguró.

Vulin instó al líder del país a mantener la neutralidad de Belgrado, así como a continuar con las buenas relaciones con Moscú y Pekín, independientemente de las presiones externas.

Altos funcionarios serbios han declarado en repetidas ocasiones que el país se enfrenta a una creciente presión extranjera en el marco del actual conflicto entre Rusia y Ucrania. Sin embargo, Belgrado se ha negado a sumarse a cualquier sanción antirrusa, manteniendo que Serbia seguirá persiguiendo sus propios intereses, al tiempo que conserva sus antiguos lazos con Moscú. “A Serbia no le interesa participar en los conflictos de los grandes, y no le interesa disminuir la cercanía y la cooperación con Rusia y su liderazgo”, afirmó previamente Vulin.

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