El vicecanciller y ministro de Economía de Alemania, Robert Habeck, en Berlín el 15 de agosto de 2022. Sean Gallup / Gettyimages.ru

El Gobierno alemán ha optado por la “amarga medicina” de imponer a la población un impuesto al gas para “rescatar” a las empresas que se encuentran en dificultades.

El vicecanciller y ministro de Economía de Alemania, Robert Habeck, reconoció que el desarrollo económico de su país se basó en el suministro de gas “barato” ruso, pero aseguró que ese modelo económico ha terminado.

“Alemania tiene un modelo económico que se desarrolló en gran medida en la dependencia del gas ruso barato“, dijo Habeck durante una conferencia de prensa con motivo del anuncio del establecimiento de un impuesto especial al gas que forma parte de los esfuerzos para distribuir entre los consumidores finales los altos costos de reemplazar el hidrocarburo procedente de Rusia.

El vicecanciller enfatizó que dicho modelo “falló y no volverá“, al tiempo que calificó a Moscú como un “enemigo” del derecho internacional y de “la democracia liberal y sus valores”. Según Habeck, el país euroasiático ha interrumpido “arbitrariamente” el suministro de gas a la Unión Europea, por lo que el Gobierno germano ha optado por la “amarga medicina” del impuesto para “rescatar” a las empresas que se encuentran en dificultades.

“Todas las medidas tienen consecuencias”

“Este arancel es la forma más justa posible de distribuir y asumir entre la población los costos adicionales que se han acumulado. La alternativa no es ningún impuesto, sino el colapso del mercado energético alemán y, con él, gran parte del mercado energético europeo”, argumentó el ministro de Economía.

La nueva contribución, de 2,4 euros por kilovatio hora, entrará en vigor el 1 de octubre y estará vigente hasta abril del 2024. De esta forma, la factura de una familia promedio de cuatro integrantes aumentaría en unos 500 euros al año (alrededor de 508 dólares), detalló Reuters.

“Todas las medidas tienen consecuencias y algunas de ellas también son imposiciones”, admitió Habeck, añadiendo que estas decisiones ayudarán a Alemania a obtener la independencia energética y “actuar soberanamente” en cuestiones de política exterior y seguridad.

Antecedentes

Alemania se ha apoyado durante largo tiempo en el gas natural ruso para impulsar su industria manufacturera. Sin embargo, este modelo ha sufrido varios golpes en los últimos años, incluyendo los confinamientos por la pandemia del covid-19, la agenda sobre el cambio climático que la Alianza 90/Los Verdes, de la que Habeck es copresidente, viene impulsando en la coalición gobernante y las sanciones contra Rusia.

Por su parte, Moscú se ha mostrado dispuesto en reiteradas ocasiones a cumplir con todos los contratos energéticos pendientes, pero Berlín rechaza los compromisos a largo plazo, en parte debido a sus preocupaciones ambientalistas, quedando ante un mercado al contado con los precios por las nubes.

  • Los políticos y la prensa occidental culpan a Rusia de utilizar la energía “como un arma” para “chantajear” a la Unión Europea. Sin embargo, la crisis energética en el bloque comunitario se hizo evidente ya en la primera mitad del 2021, cuando las naciones del bloque agotaron sus reservas de gas después de una temporada de invierno relativamente fría y los precios se dispararon.
  • La situación empeoró con la imposición de sanciones antirrusas por la operación militar de Moscú en Ucrania. Rusia respondió exigiendo pagos en rublos por sus envíos de gas a Europa.
  • Además, antes del operativo militar ruso, el Gobierno alemán ordenó detener el proceso de certificación del gasoducto Nord Stream 2, que conecta a Rusia y Alemania a través del fondo del mar Báltico. Su construcción terminó en septiembre del 2021 pese a la oposición de EE.UU., Ucrania y otros países, aunque la infraestructura no llegó a operar por motivos políticos.
  • La tubería permitiría aumentar las capacidades de entrega del Nord Stream 1 y duplicaría el suministro de gas natural ruso hacia territorio alemán. Sin embargo, Berlín se opone rotundamente a la puesta en funcionamiento del nuevo gasoducto, argumentando que esta acción equivaldría a “levantar una bandera blanca en Alemania y Europa” ante Moscú.
  • Rusia afirma que la crisis energética se debe a los “malos cálculos” de la UE, que apostó por las energías renovables, que no dieron los resultados esperados pese a sus gigantescas inversiones. Asimismo, lamenta que los políticos occidentales no reconozcan sus “errores” y, en su lugar, prefieran “demonizar” al país euroasiático.
  • Según la petrolera saudita Saudi Aramco, la actual situación en el mercado energético europeo empezó a sentirse antes de la pandemia del covid-19 debido a la falta de inversión en los proyectos de hidrocarburos ante las presiones de la política de energías renovables, así como por el proceso de transición energética, “a menudo caótico y disruptivo”.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *